sábado, 17 de junio de 2017

Cuando me desnudo para ti

Acuarela de Steve Hanks


Al final de la jornada, llega el mejor momento del día. Regresamos a casa y, en el umbral de la puerta, olvidamos trabajo y preocupaciones. Todo queda fuera, detenido hasta mañana.  Dentro, nada, paz y tranquilidad. Un lugar agradable donde descansar y sentirnos amados y seguros.
Al acabar el día, comienza otra vida sólo para ti y para mí, para ser nosotros.

Acuarela de Steve Hanks

      Anochece. Contenta y despreocupada comienzo a desnudarme mientras tú me contemplas desde la cama.  Te divierte descubrir mi cuerpo poco a poco, a cada prenda que me quito sin artificios ni pudor. Cuando me desnudo para ti es sencillamente natural. Te sonrío y me acerco.
Es el instante anhelado, pero el tiempo parece dilatarse para demorarlo. Levanto la sábana y me tiendo a tu lado. Siento tu presencia aun sin tocarte, sé que el contacto es inminente. ¡Qué emoción tan deliciosa! todos los sentidos se preparan para recibirte, esperan..., suspendidos..., un segundo que se hace eterno y, al fin, nos unimos en un abrazo.

Pintura de Tatyana Ilieva

      - Hola, cariño.
- Hola, cielo.
Tu cuerpo responde cálido acercándose a mí. Cierro los ojos sin darme cuenta, así percibo mejor las sensaciones; la fragancia natural que desprendes, la tibieza de tu piel, la suavidad de tus hermosas manos, palomas mensajeras de amor, que me acarician con una ternura conmovedora.
Suspiro complacida. ¡Qué bien se está entre tus brazos!
- Te quiero.
Me apetece besarte. Voy al encuentro de esos labios tan sensuales que continúan siendo mi perdición y te beso. Besos ligeros, dulces... que invitan a repetir, besos con mayor detenimiento, besos embriagadores. Tus besos han raptado mi consciencia de este mundo, juraría que has liberado mi alma y sale a volar como una mariposa. Mariposa en un paraíso de amor que solo nos pertenece a ti y a mí. 
- ¡Qué bien besas!

Pintura de Tatyana Ilieva

Suave llanura, curvas de seda, playa de arena tibia, olas de rizos... conozco el paisaje que mi mano recorre con delicadeza, sin prisa. Nunca fue más verdad que no quiero llegar al final del viaje. Abro los ojos para no perderme tanta belleza; eres masculino y hermoso al mismo tiempo, sensual y tierno, deseable y erótico.
- Me gustas tanto que no puedo resistirte.
- Pues no te resistas – dices riendo.
No me resisto a tus muchos atractivos, me abandono al deseo dispuesta para amarte. Nada me apetece más que disfrutar de ti y del amor que me brindas y gozar de las sensaciones y la pasión que has despertado.
- Te quiero. Te quiero y te deseo.

Fotografía de autor desconocido

En un estado de ánimo tan delicioso, ¿quién sabe cómo acaban estas noches? Podrían ser noches de dulces sueños sintiéndote a mi lado. Noches de película, de chistes y risas. Noches de conversaciones íntimas, a veces, secretas confesiones. Noches de juegos delicados con pícnic sobre la cama. Noches de ardorosos embates hasta que el amanecer nos sorprende rendidos y felices.
Te miro a los ojos y ahí está. Tú no lo sabes, pero tu mirada es distinta después de hacer el amor; recuerda a las avellanas con miel. Tus ojos, limpios y dulces, brillan con esa luminosidad especial que delata el amor profundo, incondicional, eterno.  Asomada a tu mirada, el amor que contemplo es un universo infinito...  y, sobrecogida, se me detiene el corazón.  Al comprender que es ilimitado.   Pero enseguida vuelve a latir aún más dichoso.
Me acoges con cariño, yo reclino la cabeza sobre tu pecho, lo beso mimosa y, sintiendo  tu piel cálida y perfumada, me quedo dormida plácidamente. Sueño que duermo en brazos de mi amante, sueño que mi amante es mi marido, sueño que eres tú. 

Fotografía de autor desconocido


viernes, 9 de junio de 2017

Fue el embrujo de la Alhambra

¡Quién pudiera vivir en la Alhambra!

             Con esta entrada participé en el blog Viajes y Fotos de Emerencia. Se trataba de compartir con los demás nuestro primer viaje a un lugar especialmente deseado. Después, Eme añadió con mucho acierto sus impresiones, fotografías y un documental. 
          Gracias, amiga, por brindarme esta oportunidad y recuerda: Granada es, sobre todo, la gente que la hizo posible y que la sigue creando día a día. Tú, también, eres Granada, Emerencia.
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Jardines de la Alhambra. Fotografía de Demetrio Fernández

Mi Granada no es como la vuestra; porque mi Granada fue creada entretejiendo poesía, historia, sueños, fantasía y música.
Siendo yo chica, mamá entonaba una canción llena de misterio sobre Boabdil, y aquel moro me daba pena; pues yo, también, era mora en las Fiestas de Moros y Cristianos. Y papá me contaba maravillas de la Alhambra y tocaba Granada con el laúd. Y el profesor de Historia nos explicaba que, mientras Europa estaba sumida en la ignorancia y la oscuridad, Al-Ándalus era el faro del conocimiento. Y después llegó Lorca

Yo era una mora en las Fiestas de Moros y Cristianos

      Durante años, mi Granada particular fue, poco a poco,  tomando forma, robándome el corazón, y así la conocí sin haber estado nunca en ella.
Era consciente de que tan altas expectativas podían derrumbarse al contrastarlas con la realidad; me había sucedido en Francia. París nunca logró tocarme ninguna fibra sensible; en cambio Granada… ¿qué tendrá que se te queda en el alma?,  ¿qué tendrá...?
La primera vez, llegué a ella como una Isabel de Solís, desnuda de todo derecho, amante secreta en una escapada fugaz; sin embargo, el poderoso embrujo de la Alhambra me convirtió en esposa aun con todo el universo en contra, igual que hiciera con Isabel.


Tardes con el emir, como una Isabel de Solís

O quizá fue la magia de las gitanas que nos leyeron las manos subiendo la cuesta de Gomérez: «Sufriréis y lloraréis mucho hasta poder estar juntos, pero luego vendrán cincuenta años de felicidad y tendréis un hijo y una hija».  Nosotros reíamos divertidos, incrédulos de aquellas predicciones que aceptamos como una atracción turística más. Hoy, ante nuestras bodas de plata, sonrío otra vez y pienso que la adivina acertó en todo.
Jamás he olvidado aquel primer amanecer cerca del Generalife. Un ruiseñor trinaba alegre sobre la copa de un álamo que nosotros veíamos desde la cama. Salimos temprano, casi no había nadie, y los jardines y los palacios se tornaron más íntimos y sensuales para acoger nuestros paseos. Durante aquellos días, Granada se nos mostró luminosa bajo su cielo azul, repleta de colores, de aromas, de movimiento, en definitiva, rebosante de vitalidad.


Granada desde las ventanas de la Alhambra. Fotografía de Demetrio Fernández



          En el viaje de regreso, hacía mías las lágrimas de Boabdil y una añoranza tremenda me calaba como si fuera agua; también, nosotros perdíamos la posibilidad de una vida feliz juntos al abandonar Granada.
El avión despegaba…, el desgarro era tremendo… y, entonces, al sobrevolar la Alhambra, me pidió que fuera su mujer. Prometo que yo no hice nada, fue el embrujo…, fue el espíritu de Muley Hacén que se compadeció de nosotros.


Sobrevolando el Generalife. Fotografía de Demetrio Fernández

Hay una Granada hecha de sueños, de recuerdos, de poesía, de promesas de amor… y esa Granada inmaterial es tan real y tan auténtica como la tangible.





Por las noches se escucha el lamento del moro que perdió Granada. Fotografía de Demetrio Fernández



«Llorando por Granada» de Los Puntos, aquella canción llena de misterio...



Narciso Yepes interpreta «Recuerdos de la Alhambra» de Francisco Tárrega



Alfredo Kraus interpreta «Granada» de Agustín Lara



Y después llegó Federico García Lorca... (Poemas recitados por Nati Mistral)



Agradezco a Demetrio Fernández Vaquero la cesión de las fotografías de la Alhambra.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Me excita que me maltraten

Es legítimo defenderse

Me excita que me maltrate, me pone a mil que grite y me pegue. Corro hasta la cocina, él me persigue golpeándome y me estampilla contra los armarios. Cojo un cuchillo y le abro un tajo en la garganta de oreja a oreja. Fin de la tontería.
Ya lo he dicho: me excita que me maltraten, me pongo de una mala leche impresionante, solo con que me levanten la voz ya empiezo a cabrearme. ¿Acaso no merezco respeto?
Es insoportable que sigan matando a una o dos mujeres por semana. Ni el 016, ni la policía, ni la justicia, ni la familia, ni los amigos, ni la sociedad… nadie ha podido salvarlas. Es un hecho. Y será mejor no negarlo si queremos evitar la muerte. Es necesario ser conscientes de ello y afrontar la realidad en toda su crudeza, porque esperar amparo de los demás se ha demostrado insuficiente y equivocarse subestimando el riesgo puede resultar fatal.
En la escena que he planteado, al principio, solo había dos salidas: o morir o matar para defenderse.  A veces, todas las opciones son malas, pero entre estar muerta o seguir viva, yo prefiero estar viva, aun a riesgo de que un juez me condene injustamente a prisión.
La mujer no debe confiar su seguridad a terceras personas o siempre estará vendida. Es imprescindible que aprenda a ser respetada y a defenderse de una forma activa. La primera responsable de su seguridad es ella, con independencia de que, además, se pueda solicitar auxilio, pero la primera responsabilidad es indelegable.
Como el hombre es físicamente más poderoso que la mujer, tradicionalmente, ha actuado como agente protector en la figura del padre, del esposo, del hermano… Sin embargo, al asumir ese rol de protector, se ha arrogado también el de dominador. ¿Por qué? es simple: porque puede, porque en una pelea gana.
Para completarlo se educa a la niña en la sumisión. Empieza pegándole el padre para que obedezca, y la escuela y la religión la obligan a perdonar a sus agresores y la humillan forzándola a besarlos, de lo contrario, es castigada y considerada una mala persona. A los quince años ya tenemos troquelada una futura víctima: los instintos de supervivencia anulados, las capacidades de defensa inutilizadas, la mentalidad lavada… perfecta para vivir en sociedad ¿o debería decir: sufrir discriminaciones y agresiones en sociedad?
Antes de seguir, quiero dejar claro que no tengo nada contra los hombres sino contra el maltrato, me da igual que provenga de hombre o de mujer (porque también existen arpías capaces de convertir a un hombre en un desdichado pelele y de arruinarle la vida). Por fortuna, la mayoría de hombres no son maltratadores, sin embargo, hay un porcentaje elevado que sí lo es. Ante la imposibilidad de conocer, a ciencia cierta y de antemano, lo que resultará cada uno, lo más prudente es ser precavida. Por lo tanto, confiar la seguridad de la mujer al hombre no siempre será la mejor idea.
Yo he tenido muchísima suerte con mi marido, pero miro a mi hijo y a mi hija con preocupación. ¿Qué mensaje debería transmitirles para que estén prevenidos contra el maltrato?
Me arrepiento de haberles dicho que no pegaran a nadie cuando eran pequeños porque eso los convirtió, automáticamente, en el blanco de los acosadores y les amargaron la infancia. No quiero volver a ver a mi hija en un hospital porque ha sufrido un infierno de ese tipo.
Ni se ha podido atajar la violencia de género ni tampoco el acoso escolar. Es un fracaso absoluto. La primera obligación de los padres es enseñar a sobrevivir a los hijos, sobre todo, si la sociedad falla, y voy más lejos: incluso en contra de la sociedad si fuera necesario. Yo no he criado a dos hijos para que venga un desgraciado a matarlos porque sí.
A mis hijos, les explicaré que el hombre y la mujer son distintos físicamente, pero que tienen los mismos derechos y que jamás deben permitir que nadie les falte el respeto, en especial, la pareja.
A mi hija, le recomendaré que aprenda defensa personal y que abandone a cualquiera que muestre indicios de ser maltratador, que nunca pierda la independencia económica y que no tenga hijos si eso la va a colocar en una posición vulnerable. Y si a pesar de todas las precauciones es maltratada, que nos pida ayuda. Como madre estoy dispuesta a matar o dar mi vida con tal de defenderla. Es una ley natural básica que está por encima de cualquier ley humana.
Sé que me diréis que parece como si la mujer tuviera la culpa de que la maten por no defenderse. No. El culpable siempre es el agresor tanto en la violencia de género como en el acoso escolar.
Lo que yo expongo aquí es que ya está bien de buenismos y de paños calientes. No es lo mismo pegar para divertirse que pegar para defenderse de un acosador escolar. No es lo mismo «la maté porque era mía» que matar para defenderse de una pareja maltratadora. Es legítimo defenderse y la mujer debe hacerlo como pueda y con lo que pueda. De poco le sirve ser correctísima y acatar la ley si acaba muerta.
Y todavía habrá personas que opinen que la violencia no es justificable, ni siquiera, en defensa propia. Bien, entonces que vengan y pongan su cara y su culo. Su cara para que el maltratador se la rompa y se la desfigurare de por vida y el culo para que la viole. Y, encima, que dé gracias si no la mata.
A las parejas deberían explicarles las condiciones muy bien desde el principio: «No te consentiré que me faltes el respeto. Si constato que me eres infiel, te dejaré de inmediato. Si me pegas, lo harás la primera vez porque me pillarás de sorpresa, pero te juro que no volverás a dormir tranquilo…  Si te parece razonable, estupendo, vivimos juntos; sino yo no pienso ni forzarte a nada ni transigir en estos mínimos. Eres libre de escoger.»
A mi hijo le advertí de que yo le había puesto en este mundo y yo lo quitaría si pegaba o violaba a una mujer. Las madres y los padres somos responsables de la educación de los hijos para que no devengan maltratadores.
Los hombres y las mujeres nos necesitamos, por una simple cuestión de reproducción de la especie; pero también porque la vida siempre es más agradable y rica en compañía y, cuando mujeres y hombres son capaces de complementarse en lugar de entrar en confrontación, se suele llegar a un estado de plenitud que jamás se alcanza de forma individual.
Seamos inteligentes y escojamos bien a la pareja; y si en lugar de un príncipe que nos respete nos sale una rana, ¡a la charca o a la caja de pino!, pero ni una mujer más asesinada.

Un gran abrazo para todas las personas maltratadas.

Descansen en paz las mujeres, los hombres y los niños víctimas de maltratadores.

miércoles, 8 de marzo de 2017

La violación no es un recurso estilístico




Hoy ha sido un día estupendo y nada me apetece más que terminarlo leyendo una buena novela. Retomo la que me prestó una amiga con recomendaciones muy favorables.  Acomodada en el sillón, empiezo a disfrutar de la tranquilidad y la lectura.
A la media hora, unas náuseas horribles me obligan a cerrar el libro. No se me ha indigestado el almuerzo, es la descripción de la violación de una mujer y una niña lo que me ha descompuesto. Se me acaba de fastidiar la tarde.
Me pregunto si era necesario incluir tres escenas de violación en esta obra. Me contesto yo sola: «El sexo vende. Nada hay tan poderoso como una descarga de hormonas de placer y eso engancha al lector que querrá repetir y comprará las obras de esta escritora». Pero ¿era imprescindible que fueran violaciones? ¿No es suficiente un episodio de sexo consentido?   Y vuelvo a responderme: «A según qué personas la violación les supone más excitación por lo que tiene de humillación y poder. A más excitación… más ventas». ¿Todo vale con tal de ganar dinero?
Se utiliza la violación como quien utiliza la metáfora, y la violación no es un recurso estilístico. La humillación, el asco, el miedo y el dolor dejan unas secuelas que casi nunca se superan. Es astronómica la cantidad de personas, incluidos menores,  que sufren abusos sexuales. A fuerza de leer y escuchar en los medios de comunicación estas noticias la gente se insensibiliza y le parece algo normal, justificable, perdonable… Y no lo es, no lo será nunca. Es un tema demasiado serio y doloroso para banalizarlo.


No parece conveniente que se promocionen las violaciones ni en las novelas ni de ninguna otra forma. Un escritor que no sea mediocre encontrará argumentos y estilos literarios lo suficientemente interesantes como para evitarlas. ¿Que debe haber libertad de expresión? Por supuesto. Y también libertad de lectura. Yo libremente decido que no pienso leer nada de escritores que incluyan violaciones en sus obras. Desde hoy empiezo mi lista negra de escritores violadores. Los primeros que me vienen a la mente:
Jesús Maeso de la Torre. No se me va de la cabeza la imagen de unas niñas violadas repetidamente en la bodega de un barco sucias de semen reseco.
Alberto Vázquez-Figueroa. Un muchacho atado a una palmera es sodomizado hasta que muere desangrado.
Julia Navarro Fernández. Violaciones de mujeres y niñas.
Se me ocurre que, además, podría lanzar una campaña y escribir a las editoriales y a los autores. Las lectoras son un segmento importante del mercado, seguro que no les hace gracia perderlo. Empiezo a valorar las posibilidades y, a los dos segundos, me doy cuenta de que también hay escritoras y lectoras aficionadas a las violaciones. Es para entrar en shock.
No me sorprende que un hombre, que escribe para otros hombres, incluya violaciones; sin embargo, ¿cómo puede ser que las mujeres demuestren tan poca sensibilidad? ¿Cómo  explicar que una señora haya sido capaz de escribir Cincuenta sombras de Grey? Y peor todavía, ¿qué habrá en la cabeza de las mujeres que organizan caravanas para ir al estreno de la película en Madrid?
¿Es que la mitad del género femenino ha perdido la chaveta? ¿De verdad les excita que las maltraten? Se pueden aceptar las fantasías y los juegos sexuales, pero siempre que sean consentidos libremente, siempre que no haya daños.
No sé vosotros, hombres y mujeres, qué pensáis, pero yo no contribuiré ni un día más a promocionar maltrato ni a hombres ni a mujeres, sean adultos o menores.
Ojalá todas las mujeres pudieran tener hoy un feliz día de la mujer.

sábado, 14 de mayo de 2016

Bebe mucho y folla mucho




«Bebe mucho y folla mucho» Perdonad la ordinariez, pero quiero transcribir literalmente esta dedicatoria, hecha de todo corazón, de una niña a su mejor amiga. Son crías de catorce años y casi todas las de la cuadrilla llevan este mismo deseo escrito en el peto del pantalón. 

No conciben una fiesta sin borrachera y sexo. Las escuchas antes: «Voy a coger una borrachera que…» Las escuchas después: «Me tiré a fulano. Si hubieras visto como iba de borracha…, me tuvieron que llevar a casa». Y los chicos no son mejores: «Me fumé…, me follé a fulana, me bebí una botella entera de whisky, entré en coma etílico y acabé en el hospital»

Es preocupante que el objetivo de cualquier celebración sea emborracharse y tener relaciones sexuales con el primero que pillen y que  presuman de ello como si fuera un gran logro. ¿Qué le sucede a esta juventud para que no sepa divertirse sin alcohol, droga o sexo banal?

A este desastre añado el incivismo con el que se comportan pues dejan el lugar del botellón lleno de porquería, da igual si es parque, bosque, ciudad o pueblo. 

¿De quién es la culpa de este desmadre? De los adultos. Es responsabilidad de los adultos marcar límites, orientar y corregir conductas inadecuadas. Los padres que permiten estos comportamientos están haciendo dejadez de sus funciones. También los ayuntamientos y la policía al permitir los botellones. Comerciantes y hosteleros tampoco son inocentes.

Estos futuros alcohólicos, folladores y drogatas, son los futuros médicos, arquitectos, profesores, mecánicos, militares…; pero, sobre todo, son sus hijos, sus nietos, ¿qué están haciendo con ellos?
Padres, autoridades, policía, etc. están actuando de forma muy irresponsable y todos pagaremos las consecuencias. 

«Soria es lo más…», «Elige Soria», son distintos lemas para promocionar Soria y estoy de acuerdo; Soria es estupenda. Los sorianos no han elegido Soria puesto que nacieron aquí, sin embargo, yo vine expresamente, yo sí que elegí Soria porque me gusta mucho, porque Soria es lo más… 

¿Soria es lo más qué? ¿Qué queremos que sea Soria? ¿Lo más sucio? ¿Lo más borracho? ¿Lo más ignorante? Soria será lo que los habitantes de Soria decidamos.  ¿No sería mejor presumir de una juventud sana, bien formada y equilibrada emocionalmente? ¿No es mejor que se inicien en la sexualidad cuando tengan la madurez suficiente para comprender la trascendencia de lo que hacen? 

Soria puede ser una reserva natural, un paraíso. ¿Cómo se compatibiliza esto con la caza, los toros, las basuras y otras actuaciones poco respetuosas con el medio ambiente? 

Repito: Soria y la juventud soriana será lo que nosotros queramos que sea. 

(Por desgracia, esta entrada es aplicable a toda España, lo que no me consuela en absoluto)

Aquí ha habido una fiesta a la española, ¡de vergüenza!