La hipocresía del cazador



Los primeros veranos en Abejar, abría el balcón y escuchaba el tit titit incesante de las codornices, pues el mayor encanto de mi piso son las vistas a Pinar Grande, a los campos, a esa naturaleza maravillosa de Soria.  Desde mi ventana, veía pasar a los milanos; sin embargo, cada vez, vuelan menos cernícalos, menos milanos, menos de todo y las codornices, que antes se escuchaban por doquier, ya no se oyen en ninguna parte.

El viernes paseaba a mi husky por la vía verde, cuando de pronto, unos todoterrenos entran en un rastrojal, se bajan unos cuantos hombres, sacan unas cajas llenitas de codornices y empiezan a soltarlas a derecha e izquierda. A la mañana siguiente, festival de tiros.

DEJAR ALICANTE PARA VIVIR EN SORIA



Eso es lo que hicimos doce años atrás: mudarnos de Alicante a Soria. Todos imaginan que tenemos alguna vinculación con Soria, pero no es así; ni familia ni negocio ni casa ni tierras. “Entonces, ¿por qué vinisteis?” es la pregunta que todos nos hacen. Y la respuesta, será la respuesta del millón. 

Hoy se manifiestan en Madrid sorianos y turolenses clamando por medidas que reviertan la despoblación. Llevan razón. En los últimos diez años, el pueblo donde resido, ha perdido un tercio de sus habitantes y la mitad de los negocios. Es dramático. Sin atenuantes. He visto llegar familias de distintas Comunidades Autónomas y marcharse al cabo de poco a pesar de los esfuerzos del Ayuntamiento de cederles gratis una vivienda. 

Cuando me desnudo para ti

Acuarela de Steve Hanks


Al final de la jornada, llega el mejor momento del día. Regresamos a casa y, en el umbral de la puerta, olvidamos trabajo y preocupaciones. Todo queda fuera, detenido hasta mañana.  Dentro, nada, paz y tranquilidad. Un lugar agradable donde descansar y sentirnos amados y seguros.
Al acabar el día, comienza otra vida sólo para ti y para mí, para ser nosotros.

Fue el embrujo de la Alhambra

¡Quién pudiera vivir en la Alhambra!
          
Mi Granada no es como la vuestra; porque mi Granada fue creada entretejiendo poesía, historia, sueños, fantasía y música.
Siendo yo chica, mamá entonaba una canción llena de misterio sobre Boabdil, y aquel moro me daba pena; pues yo, también, era mora en las Fiestas de Moros y Cristianos. Y papá me contaba maravillas de la Alhambra y tocaba Granada con el laúd. Y el profesor de Historia nos explicaba que, mientras Europa estaba sumida en la ignorancia y la oscuridad, Al-Ándalus era el faro del conocimiento. Y después llegó Lorca

Me excita que me maltraten

Es legítimo defenderse

Me excita que me maltrate, me pone a mil que grite y me pegue. Corro hasta la cocina, él me persigue golpeándome y me estampilla contra los armarios. Cojo un cuchillo y le abro un tajo en la garganta de oreja a oreja. Fin de la tontería.
Ya lo he dicho: me excita que me maltraten, me pongo de una mala leche impresionante, solo con que me levanten la voz ya empiezo a cabrearme. ¿Acaso no merezco respeto?

La violación no es un recurso estilístico




Hoy ha sido un día estupendo y nada me apetece más que terminarlo leyendo una buena novela. Retomo la que me prestó una amiga con recomendaciones muy favorables.  Acomodada en el sillón, empiezo a disfrutar de la tranquilidad y la lectura.
A la media hora, unas náuseas horribles me obligan a cerrar el libro. No se me ha indigestado el almuerzo, es la descripción de la violación de una mujer y una niña lo que me ha descompuesto. Se me acaba de fastidiar la tarde.

Bebe mucho y folla mucho




«Bebe mucho y folla mucho» Perdonad la ordinariez, pero quiero transcribir literalmente esta dedicatoria, hecha de todo corazón, de una niña a su mejor amiga. Son crías de catorce años y casi todas las de la cuadrilla llevan este mismo deseo escrito en el peto del pantalón.