La JUSTICIA ha acabado la paciencia

Las leyes las dictan  los hombres, la justicia la aplican los hombres, y cuando los hombres son corruptos ¿qué pasa con la justicia? Que ya no es justa.

Si no es justa, ¿hay que acatarla? No, hay que cambiarla, pero quienes han legislado en su beneficio no lo consentirán, ¿entonces?

TENEMOS UN GRAN PROBLEMA: imposición de leyes injustas y riesgo de que las personas se tomen la justicia por su cuenta.




En estas circunstancias, la Justicia tiene dos opciones: aplicar personalmente la Justicia o hacerse el harakiri.



Niños inocentes, sacrificados - Suicidios de alumnos



Descanse en paz


Algunos escolares se suicidan. Para que un niño, que empieza a vivir, vea en la muerte una liberación, ¿cuánto ha tenido que sufrir? ¿Dónde estaban sus padres, los profesores y la administración?

Los hechos se parecen a los siguientes
Un niño normal empieza a ser agredido física o psicológicamente. No ha dado motivos para ello, simplemente es que el agresor se divierte a su costa. Si el niño no se defiende, volverá a ser agredido porque al agresor le resulta placentero verlo sufrir. Pero si el niño se revuelve con violencia, será castigado por el profesor. ¿La solución está en acudir al profesor de entrada? Sí, si este impone medidas que atajen definitivamente el asunto, pero en la mayoría de los casos no es así y sólo se agrava al provocar una venganza contra el chivato.

El problema
Un chico que no se hace respetar está perdido, es un blanco seguro. Aquí nace el problema y nadie lo resuelve cuando todavía está en sus inicios. Al niño no se le permite defenderse o no tiene capacidad para ello. Los padres no pueden actuar dentro del centro escolar. Los profesores intentan prohibir la violencia, inculcar la solidaridad, el diálogo y la convivencia. El psicólogo recomienda asertividad. Sin embargo, el agresor ni empatiza con su víctima ni respeta a su profesor, y la única asertividad que le detiene es que alguien le “asierte” a él más fuerte. Es decir, sólo entiende la ley del más fuerte.

Con el tiempo, el conflicto se agrava
Las agresiones continuadas van angustiando al niño. Los padres preocupados presionan al profesor. Los otros padres no colaboran, niegan los abusos de su hijo que es un santo o se lamentan porque no pueden manejarlo. Entonces, el profesorado apela a la comprensión porque el agresor es un niño difícil pero con fondo bueno, la familia tiene problemas, no se les puede marginar, la solidaridad ante todo... Y, lo que son las cosas, ¡el niño agresor pasa a convertirse en el “pobrecito” digno de consideración! y los agredidos en personas molestas porque se quejan

La situación se ha vuelto incómoda; el centro escolar prefiere no tomar medidas serias porque los expedientes burocráticos son farragosos y las Consejerías de Educación prefieren esquivar problemas que afrontarlos, pero los padres no pueden consentir que sigan abusando de su hijo.

En alguna ocasión, si los padres han insistido, algún profesor ha tomado represalias con el niño agredido y le ha coaccionado humillándolo ante el resto de la clase por contar lo que le sucede a sus padres. Queda, entonces, el niño aislado con su problema. Un problema que le desborda y que si los adultos no son capaces de solucionar, ¿cómo va a resolverlo él? No es de extrañar que los chavales enfermen, fracasen o se suiciden, ni que los profesores se jubilen anticipadamente o sufran depresión.

Estamos sacrificando niños inocentes, en nombre de la solidaridad y la integración, y dejando impune al agresor, salvo alguna regañina.

Reflexiones:
No ser violento, ser solidario, dialogante, comprensivo y respetuoso no quiere decir ser tonto. Si alguien nos agrede, ¿no es legítimo defenderse? Nadie puede exigir respeto, si no respeta. La integración de las personas problemáticas no puede hacerse a costa del sufrimiento de inocentes. ¿A quién debemos mayor consideración, a la víctima inocente o al agresor? Alguien justificará al agresor alegando problemas de... Es posible, pero todos tenemos problemas. ¿Tener problemas da derecho a pegar a terceros? No. ¿Pegar le resolverá los problemas familiares? No. Sé que, con frecuencia, se trata simplemente de diversiones cargadas de malicia; no existe familia desestructurada, ni problemas serios que justifiquen tal maldad.

Quien no está lo suficiente socializado para respetar a los demás, no puede vivir libremente en sociedad. Deberá ser apartado y educado hasta que comprenda los límites y sea capaz de autolimitarse/autocontrolarse. Así de sencillo. De lo contrario, las personas socializadas sufrirán sus gamberradas, abusos, atentados... Los niños que hoy pegan un puñetazo para conseguir el balón, mañana no aceptarán un no de su pareja y la violarán o la matarán; los que hoy se ríen robando los libros del compañero, mañana grabarán palizas en los móviles... Que nadie se engañe; estas personitas que arrollan a todo el que obstaculiza sus caprichos sin importarles el daño que causan, no suelen evolucionar a mejor si se les coge demasiado tarde.

Padres y profesores están faltando a sus obligaciones tanto por desamparar a un menor como por no poner límites claros y firmes desde el principio a los niños. Los profesores, responsables de la seguridad de nuestros hijos en los centros escolares, se han visto despojados de su autoridad. Esto es un error; tan grave es el autoritarismo despótico como la ausencia de autoridad mínima para garantizar la convivencia. Y hago extensiva la advertencia a: policía, administración, legislación, justicia y televisión. La educación se nos ha ido de las manos y todos pagamos las consecuencias.

Elda, mayo 2005 Suicidio de Cristina Cuesta - Soria, mayo 2015.  Suicidio de una chica de Madrid  
Han pasado diez años desde que escribí esta entrada y siguen suicidándose niños.

Matar para divertirse - Caza, toros y demás salvajadas



No aprecio ni las corridas de toros ni la caza ni los entretenimientos que supongan maltrato animal. Se suelen defender alegando que son tradiciones; sin embargo, que se hayan practicado desde antiguo no implica que sean adecuadas en estos tiempos.

Cuando el hombre cazaba para comer tenía mucho sentido exaltar el coraje de enfrentarse a un toro, un león, un jabalí…, era necesario que los jóvenes se entrenaran en estas actividades y era lógico que se respetara y emulara al mejor cazador. 

Era legítimo cazar porque la alimentación dependía de ello y eran razonables los festejos en los que se mataban animales a modo de práctica y se admiraban tales destrezas.

En la actualidad, los animales se crían en granjas; por tanto, no es necesario cazar para comer ni organizar fiestas para celebrar la valentía o la fuerza de los machotes. Repito: ya no es necesario; es decir, ahora se practica por diversión, no por necesidad.

Que se mate y se torture para divertirse me hace reflexionar. 

Acepto que se mate para comer o para defenderse, incluso puedo entender que se asesine por venganza, pero no comprendo que se mate por diversión.

¿Qué es lo divertido de una matanza? ¿Los estertores de la muerte, el olor, la sangre, la mirada agonizante…? ¿Son tan primitivos que todavía les excita eso?

¿Qué se siente al arrebatarle la vida a otro ser? ¿Sensación de superioridad? No parece que un hombre sea superior por matar una codorniz ni un lobo ni siquiera un elefante. Más bien indica un complejo de inferioridad, son hombres que para reafirmarse necesitan matar. 

¿Qué importa que un torero sea capaz de ponerle unas banderillas al toro? En nuestros días se trata de una habilidad inútil, no sirve para nada.

¿Los mozos de Guadalix que sacrifican animales para tirarlos a las alcantarillas o los que lanzan cabras desde campanarios o los niños que revientan gatos con petardos son más valientes, más hombres? No, esos ritos de iniciación no significan que sean adultos, solo indican crueldad gratuita.

Los cazadores y dominadores de animales están pasados de moda, resultan primitivos. Ahora la valía de un hombre se mide por otras capacidades. Los héroes actuales son protectores de la Naturaleza, son bomberos, médicos, repobladores, reforestadores, son personas que salvan a otros, que alientan la vida, no son destructores.

Nadie nos obliga a seguir las tradiciones, podemos cambiarlas por festejos más positivos. Las cuadrillas de amigos pueden seguir reuniéndose para comer, beber, reír y divertirse, pero en lugar de cortar pinos, cazar o matar toros, podrían reforestar, repoblar con animales, colocar casetas para aves, recuperar humedales y celebrar el nacimiento de la fauna.

¿No es mejor celebrar la vida que la muerte?

Nunca gozará de mi simpatía quien mata para divertirse, siempre sospecharé que hay algo roto en su cabeza. 

 
No nace falta saber cazar; el ternero está en el corral. Que viva en las mejores condiciones hasta el momento del sacrificio y que este sea rápido y lo menos cruel posible.

Sobre la negativa a entregar a los padres copia de los exámenes de los hijos menores



Escucho con preocupación que más de un treinta por ciento de los adolescentes abandonan los estudios, escucho con pena que hay niños víctimas de acoso escolar que se suicidan y escucho con horror la noticia sobre un chaval que ha matado a un profesor.

Hace apenas dos meses dije que, algún día, un alumno estallaría y mataría a alguien, aunque el contexto no era el de la noticia de estos días.

Cuando un niño, de pronto, tiene problemas con una asignatura hay que averiguar cuáles son los motivos. De entrada, no hay que dudar del profesor, sino solicitar su ayuda para que indique las lagunas que presenta, se reorienta al chico, y en la mayoría de los casos, aquí acaba el asunto. 

Solo si el niño hace lo que debe y sigue teniendo problemas, habrá que buscar las causas del problema en el profesor. Cuando la gran mayoría de la clase suspende, el primero que ha suspendido es el docente puesto que no ha sabido enseñarles.

Hay clases en las que la angustia y la presión son insoportables; con humillaciones, insultos, gritos, amenazas, a lo que hay que añadir la frustración y la injusticia de saber que suspenderán por más que estudien, aun dedicando a la asignatura más tiempo en detrimento de las demás.  En ese contexto se forjan fracasados, depresivos y asesinos. 

¿Cómo saber en qué falla un hijo cuando se solicita orientación al profesor y se obtiene la callada por respuesta y represalias? Ni siquiera se puede obtener una copia de los exámenes para tener una idea de dónde radica el problema. ¿Por qué esa falta de transparencia? (En una tutoría no hay tiempo suficiente para ver un examen y menos si no eres entendido en la materia.) Aunque en un principio no se dudó del profesor, esta negativa hace sospechar que la evaluación puede haber sido incorrecta: tiempo escaso, preguntas mal formuladas, nivel inadecuado, corrección poco objetiva…

Se puede conseguir copia de los exámenes a final de curso con objeto de reclamar, o sea, cuando ya no hay solución. ¿No sería más sensato obtenerla enseguida para buscar soluciones cuanto antes? ¿El objetivo del profesorado es suspender al máximo de alumnos o enseñar y que aprueben el máximo? ¿No debería exigirse resultados al profesor como en cualquier otra profesión? Dos años seguidos con docentes incompetentes suponen unos déficits insalvables tanto para el alumnado como para el profesor del curso siguiente. 

En algunas Comunidades Autónomas, los padres pueden solicitar una copia de los exámenes; en cambio, la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León es contraria a este derecho, no favorece la transparencia ni la colaboración con los padres. Aquí seguimos atrasados en esto como en otras cosas. 

Me pregunto a favor de quién fallaría un Juzgado. No parece razonable tener que llegar al extremo de judicializar esto, pero entre ver fracasar a un hijo sin saber porqué o defender este derecho en un tribunal, quizá sea mejor escoger el tribunal. Otros padres prefieren agredir al profesor.

En todas las profesiones existen personas negligentes y en todas, esos pocos, perjudican la imagen del conjunto y complican la labor de los demás. Tanto los padres como los profesores y la administración deberíamos intentar apartarlos de sus funciones.



CARTILLA DE EVALUACIÓN DEL PROFESOR
Sr. Fulanito
Formación
8
Responsabilidad
4
Dedicación
5
Justicia en las evaluaciones
3
Flexibilidad para resolver conflictos
3
Creatividad
2
Habilidad para comunicar contenidos
4
Empatía y colaboración
2
Capacidad para motivar
0

NO APTO