Profesores sobrepasados y alumnos con listas negras para matar



Descanse en paz el pequeño que se suicidó ayer en Madrid


Apenas llevamos un mes y medio de curso escolar y ya se ha suicidado un niño. Solo tenía once años. Dejó una carta pidiendo perdón a los padres. Llama la atención la consideración del niño que se preocupa más por la pena de los padres que por sí mismo, ni una queja ni un reproche (al menos no ha trascendido), solo dice que no quiere volver al colegio.

¿Cuándo se tomará en serio el acoso escolar el Ministerio de Educación? ¿Cuándo establecerán protocolos para niños con trastornos psicológicos?

En un instituto de Soria hay un chico con un trastorno que le impulsa a molestar continuamente y le impide estar quieto. Para los profesores es imposible impartir clase por las constantes interrupciones, lanzamiento de objetos, gestos soeces cuando se dan la vuelta…; los alumnos soportan zancadillas, empujones, burlas… Estas son molestias de baja intensidad, que por acumulación también acaban haciéndose insoportables, pero lo que debe preocupar es que ha llegado a poner un cúter en la garganta de un compañero y que ha llevado un cuchillo hecho de cartulina con la idea de matar a profesores y niños de su “lista negra”.

Aunque profesores y alumnos están hartos y sobrepasados, ¿qué pueden hacer? Cuando llaman a sus padres, la madre acude gritando y llorando a partes iguales y no arreglan nada. Es evidente que este niño no necesita un expediente disciplinario y una expulsión porque su problema es mental, sin embargo, habrá que buscar una solución pues los institutos no están preparados para atender a este tipo de alumnos. 

Y mientras tanto el chico sigue haciendo trastadas, como el profesor sabe que los castigos son inútiles y las conversaciones con los padres también, recurre a los castigos colectivos con la advertencia de que todos pagarán las consecuencias si no controlan al compañero. En el momento en que los alumnos protestan alegando que no es su cometido y que es injusto, son amonestados por desafío a la autoridad. 

El profesor, impotente ante una situación que lo desborda, traslada a los alumnos su responsabilidad de marcar límites y castigar. Los alumnos aprenden dos de las lecciones importantes de la vida: la justicia no existe, el poderoso abusa del más débil. 

No se ha resuelto nada sino que se ha complicado más: inducido por el profesor, un deseo de linchamiento está creciendo de forma generalizada entre los alumnos; en tanto que el psicópata puede llevar a cabo su deseo de matar si se siente acorralado. 

Cuando se comunican conflictos de este tipo a la Consejería de Educación de Castilla y León tiene respuestas tan peregrinas como que si los niños sacan buenas notas no será para tanto. 

Los profesores están solos, carecen de medios, protocolos o amparo ante situaciones de este tipo. Los alumnos soportan un triple perjuicio: las agresiones del niño, los castigos injustos y una bajada de nivel educativo al no realizarse las clases con normalidad.

Cruzaremos los dedos para que el cúter no pinche la yugular y un alumno muera desangrado, rezaremos para que no llegue un día con un cuchillo de verdad y mate al profesor.

Soria, Octubre de 2015

El espejismo





En la orilla de la playa unos niños desnudos juegan a saltar las olas, se zambullen, construyen presas para retener el agua.

Un hombre y una mujer desnudos hacen el amor con ternura, luego se duermen abrazados. 

¿Podéis decirme de qué época son? ¿Quizás de qué lugar? Al menos, ¿de qué religión? No, no lo sabéis. 

Si os presento a unas personas desnudas, sin vestidos, sin contexto, no tenéis referencias para situarlos en el tiempo ni en el lugar. ¿Musulmanes o cristianos? ¿Imperio romano o la Francia actual? 

En realidad, puede ser cualquiera de ellos porque todos hacemos lo mismo desde el principio de los tiempos. Compartimos las mismas necesidades biológicas y experimentamos idénticas emociones: comemos, trabajamos, criamos a nuestros hijos, dormimos, amamos y odiamos.

Y sin embargo, no sabemos estar juntos, porque, aunque biológicamente iguales, las culturas y las religiones nos separan. Cultura y religión no son biología, son el fruto de nuestra inteligencia. ¡Es triste que, precisamente, este intelecto que nos hace humanos nos divida y nos destruya!

Sería estupendo que fuéramos capaces de vivir juntos y que las culturas se enriquecieran unas de las otras.





Las fiestas de Moros y Cristianos de Alicante conmemoran la Reconquista, pero durante esos días conviven moros y cristianos. Es como un espejismo de lo que podría ser: cualquier bando tiene en el contrario familia, amigos o pareja. Juntos preparan las fiestas en estrecha colaboración y, cuando llega el día, se divierten a lo grande. 

Me gusta ese espejismo, sin embargo, como todos los espejismos, desaparece acabados los festejos. Han investigado esa cultura y esa historia para documentarse durante todo el año, han encarnado con orgullo su personaje durante cuatro jornadas, y luego ¿dónde va ese musulmán altivo, ese bravo cristiano? ¿No queda ni un pequeño signo de aprecio entre culturas?

Fue solo un espejismo, un espejismo que me gustaría que se hiciera realidad. A la próxima estrella fugaz que pase le pediré este deseo.

¿Qué pasaría si prescindiéramos de las religiones? ¿Nos entenderíamos algo mejor sin  religiosos incitando a matarse unos a otros? Necesitaré otra estrella fugaz.