jueves, 10 de diciembre de 2015

Enseñando a volar I - Pensando en ser padres

Con la etiqueta "Enseñando a volar" publicaré las entradas con las que participo en el blog NUNCA JAMÁS Y YO de MEL ELICES AGUDO. Gracias, Mel, por invitarme.

LA AVENTURA DE SER PADRES



Cuando recibí la invitación de Mel para participar en este blog me quedé muy sorprendida, pues no soy pedagoga ni psicóloga y no sabía en qué podía contribuir; sin embargo, ella lo tenía muy claro: eres madre de dos criaturas, algo sabrás que merezca la pena ser contado. 

Durante unos días he pensado sobre el tema y creo que puedo aportar mis reflexiones, las conclusiones a las que he llegado, lo que he puesto en práctica con mayor o menor éxito (que también de los fracasos se aprende), pero todo sin ninguna pretensión de que sea indiscutible. Al contrario, sería más enriquecedor que se comentara, que se aportaran diferentes puntos de vista, seguro que desde otras perspectivas pueden verse soluciones novedosas.

Empezaré por el principio del principio, que es cuando unos padres se plantean tener un hijo. En muchas ocasiones es una decisión bien meditada y que se toma con plena consciencia de lo que implica; en otras, en cambio, se hace por impulso emocional o porque es lo que todos hacen y es lo que se espera de nosotros a una determinada edad. Esta entrada va dirigida a estos últimos en especial.

Criar a un hijo es hacer todo lo necesario para que pueda valerse por sí mismo; es enseñarle a volar. No es tarea fácil y no se puede abandonar a la mitad como se deja el gimnasio a las cuatro semanas de haberse matriculado. No existe la marcha atrás y desentenderse y desatenderlo solo provocará problemas.

Por tanto, un hijo ha de ser considerado como un asunto importante, y todos los asuntos importantes requieren: dedicación, tiempo y recursos; y establecer unos objetivos y unas prioridades claras. Los padres han de reflexionar sobre multitud de cuestiones que atañen al niño, han de consensuar las posiciones en el seno de la pareja, han de dedicar tiempo para jugar con él, enseñarle y hablar a diario, y también, es necesario destinar dinero y otros recursos. 

Respecto a las prioridades se establecen porque no siempre podremos atender a todos en todos sus deseos durante todo el tiempo, entonces será imprescindible atender primero a nuestras prioridades y por orden. Para mí, mi pareja está el primero de la lista, luego están mis hijos; a continuación, lo demás, sean personas, trabajo o aficiones. Un hijo es una gran responsabilidad que se adquiere por voluntad propia, pensemos que un niño no puede valerse por sí mismo y dependerá de nosotros durante años; por ello es fundamental tener claro que debe ocupar un lugar alto en nuestra escala de prioridades. 

Con frecuencia los padres experimentan la sensación de que el bebé se ha adueñado de su tiempo y han perdido su libertad y su vida, entonces, pueden producirse intentos de rebelarse. 

Planteo estas consideraciones porque existen padres que hacen dejadez de funciones; criar a los hijos les supone una carga, un sacrificio, y no tienen ningunas ganas de renunciar a su vida de adolescentes despreocupados. Colocan a los hijos a los abuelos mientras ellos se van con los amigos o los tienen en actividades extraescolares a todas horas, en el peor de los casos, los niños andan por la calle todo el día. Eso no es ser padre. 

Ser padre  tampoco es ser un “amiguete”, un amigo no tiene ninguna responsabilidad, mientras que un padre debe amar, educar, proteger, orientar y controlar al hijo. Es muchísimo más que un amigo. 

También el exceso de trabajo o problemas sobrevenidos impiden que se les pueda atender de forma adecuada.

Quien no pueda prestarle tiempo, dedicación y recursos no debería tener un hijo, sobre todo, por el niño.

Un hijo es un proyecto para toda una vida, quizás uno de los proyectos más bonitos que jamás llevaremos a cabo. Hacer de una niña una mujer de gran calidad humana capaz de valerse por sí misma es una gran obra, una obra de la que sentirse muy orgullosos cuando se culmina con éxito. 

Y luego, acabada nuestra tarea, les dejaremos volar.